7 de octubre de 2019

7 de octubre: La Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya

En la iglesia inferior del santuario de Lourdes, en Santos Lugares, hay hermosos vitrales con advocaciones marianas argentinas. Entre ellas se encuentra la imagen de Nuestra Señora del Río Blanco y Paypaya, Copatrona de la Diócesis de Jujuy.

El libro "María - Reina y Madre de los Argentinos" (H.M.E, 1947) nos trae la historia de esta imagen con estas palabras:

«En la catedral de Jujuy se venera una imagen denominada Nuestra Señora del Rosario de Paipaya y Río Blanco. Su historia está íntimamente vinculada a la conquista del norte argentino y a la independencia de todo el país. Su culto es antiquísimo y, por razón de su maravilloso origen y estupendos prodigios, los norteños le profesan gran devoción. Difícil fue para los españoles el sometimiento de las tribus indígenas de Jujuy; pero la Santísima Virgen, a quien invocaron, les ayudó con eficiencia. Ella fue la Gran Conquistadora, la Pacificadora y la Misionera de tales pueblos, como más tarde sería su Redentora, Libertadora y Defensora. (...)  Una de las tribus más hostiles fue la de Paipaya. Cierto día en que se disponía para asaltar a Jujuy, se le apareció entre celajes, sobre una fortaleza indígena, la Santísima Virgen del Rosario, luciendo un vestido de color rosa y manto celeste; empuñaba además el bastón de Soberana. Los indios, llenos de terror, huyeron despavoridos. En otras ocasiones trataron los salvajes de arrasar la ciudad. Mas, en cada una, la misma Soberana Señora, con un hermoso niño en los brazos, volvía a presentárseles, impidiéndoles el paso en cualquiera de los puntos en que intentaban penetrar. 
Grande fue la popularidad de la imagen a mediados y fines del siglo XVIII. Al ocurrir el alzamiento general de los indígenas, los españoles imploraron la protección de la Virgen del Rosario de Paipaya y Río Blanco, y Ella los libró milagrosamente de ser exterminados. No tardaron los indígenas en someterse a los españoles y abrazar el cristianismo. Al extinguirse el pueblo de Paipaya la imagen de la Virgen fue trasladada a la localidad de Río Blanco, y al desaparecer también ésta, fue llevada a Jujuy. 
La portentosa imagen jujeña, ante la que se postraron tantos conquistadores, vio en la época de la independencia, de hinojos ante su altar, a próceres como Belgrano, Arenales, Güemes, quienes la eligieron por Capitana de sus tropas. Nuestra Señora del Rosario de Paipaya y Río Blanco presidió los actos de la primera bendición de nuestra Bandera, el 25 de mayo 1812. El histórico templo donde tuvo lugar la ceremonia y donde se halla el trono de la Virgen, ha sido declarado monumento nacional. Güemes reconocía públicamente la protección otorgada por la Ssma. Virgen a la causa libertadora, y en una de sus proclamas la nombra Nuestra Generala. 
Las iniciativas que emprendieran Monseñor Padilla, Monseñor Romero y el Vicario Foráneo de Jujuy, Monseñor José de la Iglesia en pro de la Coronación de la imagen, tuvieron el más feliz de los resultados. La Santa Sede, en vista del ininterrumpido culto desde más de tres siglos, y por los portentos obrados por la Virgen del Rosario de Paipaya y Río Blanco, decretó su solemne coronación. Dicho acto se realizó el domingo 31 de octubre de 1920, en el mismo lugar en que el ejército de Belgrano y el pueblo de Jujuy juraron la Bandera, después de bendecida, el 25 de mayo de 1812. Coronó a la Virgen, en nombre del Sumo Pontífice Benedicto XV, el Nuncio Apostólico, Monseñor Alberto Vasallo de Torregrossa, acto que fue saludado con las aclamaciones de más de 5.000 personas. Fue éste el acontecimiento más grandioso y solemne que se registra en los anales históricos de Jujuy. 
Muchos han sido los milagros obrados por Nuestra Señora del Rosario de Paipaya y Río Blanco (...)».

5 de octubre de 2019

5 de octubre: Santa María Faustina Kowalska

Esta religiosa de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia «anunció solícita el misterio de la divina misericordia», como dice el Martirologio.


Nacida en un pueblo de Polonia 1905, ingresó con casi 20 años en la Congregación de las Hermanas de la Madre de Dios de la Misericordia, en la que vivió trece años, trabajando en distintas casas de la Congregación y desarrollando tareas de cocinera, jardinera y portera. Cumplía esos deberes con fervor, «observaba fielmente todas las reglas del convento, era recogida y callada, pero a la vez natural, llena de amor benévolo y desinteresado al prójimo. Su vida, aparentemente ordinaria, monótona y gris, se caracterizó por la extraordinaria profundidad de su unión con Dios». «Los años de su vida en el convento abundaron en gracias extraordinarias: revelaciones, visiones, estigmas ocultos, la participación en la Pasión del Señor, el don de bilocación, los dones de leer en las almas humanas, de profecía y de desposorios místicos». Le cupo la misión de ser «secretaria y apóstol de su misericordia» y de fomentar el culto a la Divina Misericordia.  Murió a los 33 años y fue beatificada (en 1993) y canonizada (en el Año Santo del 2000) por su compatriota Juan Pablo II.  El Pontífice dijo en su canonización: 

«"Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. (...) Recibid el Espíritu Santo; a  quienes  les  perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos" (Jn 20, 21-23).

Antes de pronunciar estas palabras, Jesús muestra sus manos y su costado, es decir, señala las heridas de la Pasión, sobre todo la herida de su corazón, fuente de la que brota la gran ola de misericordia que se derrama sobre la humanidad. De ese corazón sor Faustina Kowalska, la beata que a partir de ahora llamaremos santa, verá salir dos haces de luz que iluminan el mundo:  "Estos dos haces -le explicó un día Jesús mismo- representan la sangre y el agua" (Diario, p. 132).

¡Sangre y agua! Nuestro pensamiento va al testimonio del evangelista san Juan, quien, cuando un soldado traspasó con su lanza el costado de Cristo en el Calvario, vio salir "sangre y agua" (Jn 19, 34). Y si la sangre evoca el sacrificio de la cruz y el don eucarístico, el agua, en la simbología joánica, no sólo recuerda el bautismo, sino también el don del Espíritu Santo (cf. Jn 3, 5; 4, 14; 7, 37-39).

La misericordia divina llega a los hombres a través del corazón de Cristo crucificado:  "Hija mía, di que soy el Amor y la Misericordia en persona", pedirá Jesús a sor Faustina (Diario, p. 374). Cristo derrama esta misericordia sobre la humanidad mediante el envío del Espíritu que, en la Trinidad, es la Persona-Amor. Y ¿acaso no es la misericordia un "segundo nombre" del amor (cf. Dives in misericordia, 7), entendido en su aspecto más profundo y tierno, en su actitud de aliviar cualquier necesidad, sobre todo en su inmensa capacidad de perdón?

Hoy es verdaderamente grande mi alegría al proponer a toda la Iglesia, como don de Dios a nuestro tiempo, la vida y el testimonio de sor Faustina Kowalska. La divina Providencia unió completamente la vida de esta humilde hija de Polonia a la historia del siglo XX, el siglo que acaba de terminar. En efecto, entre la primera y la segunda guerra mundial, Cristo le confió su mensaje de misericordia. Quienes recuerdan, quienes fueron testigos y participaron en los hechos de aquellos años y en los horribles sufrimientos que produjeron a millones de hombres, saben bien cuán necesario era  el  mensaje  de  la  misericordia.

Jesús dijo a sor Faustina:  "La humanidad no encontrará paz hasta que no se dirija con confianza a la misericordia divina" (Diario, p. 132). A través de la obra de la religiosa polaca, este mensaje se ha vinculado para siempre al siglo XX, último del segundo milenio y puente hacia el tercero. No es un mensaje nuevo, pero se puede considerar un don de iluminación especial, que nos ayuda a revivir más intensamente el evangelio de la Pascua, para ofrecerlo como un rayo de luz a los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

¿Qué nos depararán los próximos años? ¿Cómo será el futuro del hombre en la tierra? No podemos saberlo. Sin embargo, es cierto que, además de los nuevos progresos, no faltarán, por desgracia, experiencias dolorosas. Pero la luz de la misericordia divina, que el Señor quiso volver a entregar al mundo mediante el carisma de sor Faustina, iluminará el camino de los hombres del tercer milenio.

Pero, como sucedió con los Apóstoles, es necesario que también la humanidad de hoy acoja en el cenáculo de la historia a Cristo resucitado, que muestra las heridas de su crucifixión y repite:  "Paz a vosotros". Es preciso que la humanidad se deje penetrar e impregnar por el Espíritu que Cristo resucitado le infunde. El Espíritu sana las heridas de nuestro corazón, derriba las barreras que nos separan de Dios y nos desunen entre nosotros, y nos devuelve la alegría del amor del Padre y la de la unidad fraterna».

Tomé las fotos en julio del año pasado en la iglesia del Sagrado Corazón de la ciudad de Santa Fe.

2 de octubre de 2019

2 de octubre: Santos Ángeles Custodios


«Cada fiel, aunque sea muy pequeño en la Iglesia,  se dice que está asistido por un ángel del que Cristo asegura que contempla sin cesar el rostro del Padre» (Orígenes) ¹.

«Hay que decir que toda alma de hombre está bajo la dirección de un ángel, como de un padre» (Orígenes) ².

«Todo creyente está bajo la protección de un ángel, si no lo ahuyentamos por el pecado. Custodia el alma como un ejército» (San Basilio Magno) ³.

La foto -que tomamos en septiembre de 2018- muestra la puerta de la iglesia de Balvanera.

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¹ "Sobre los principios", II, 10, 7
² "Comentario al Evangelio de Mateo", XIII, 5
³ "Homilía sobre los Salmos", 33, 6; PG XXIX, 364

1 de octubre de 2019

1° de octubre: Santa Teresita del Niño Jesús

Hace tres días visitamos la iglesia parroquial de Santa Teresa del Niño Jesús, para venerar allí una imagen de la Virgen de la Sonrisa. Hoy volvemos al mismo templo, ya que celebramos la Memoria de la santa carmelita de Lisieux.


Santa Teresita del Niño Jesús nació en 1873. Ingresó con apenas 15 años en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Lisieux, en Francia. En palabras del Martirologio, «llegó a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y simplicidad». Murió el 30 de septiembre de 1897; tenía 24 años. Fue beatificada por Pío XI en 1923 y canonizada por el mismo Papa apenas dos años después. En 1927 fue proclamada Patrona de las Misiones, junto con San Francisco Javier. En el año 1997, San Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia.

La imagen, en la fachada del templo, la muestra rodeada de niños, como subrayando el don de la "infancia espiritual" tan característico de la santa. «Confianza y amor  -dijo Benedicto XVI en la audiencia  general del 6 de abril de 2011- son (...) dos palabras que, como faros, iluminaron todo su camino de santidad para poder guiar a los demás por su mismo «caminito de confianza y de amor», de la infancia espiritual. Confianza como la del niño que se abandona en las manos de Dios, inseparable del compromiso fuerte, radical, del verdadero amor, que es don total de sí mismo, para siempre, como dice la santa contemplando a María: «Amar es darlo todo, darse incluso a sí mismo». Así Teresa nos indica a todos que la vida cristiana consiste en vivir plenamente la gracia del Bautismo en el don total de sí al amor del Padre, para vivir como Cristo, en el fuego del Espíritu Santo, su mismo amor por todos los demás».


30 de septiembre de 2019

30 de septiembre: San Jerónimo

Dice el Martirologio: «Memoria de San Jerónimo, presbítero y Doctor de la Iglesia, el cual, nacido en Dalmacia, estudió en Roma, ciudad en la que cultivó con esmero todos los saberes y recibió el bautismo cristiano. Después, seducido por el valor de la vida contemplativa, se entregó a la existencia ascética al ir a Oriente, donde se ordenó de presbítero. Vuelto a Roma, fue secretario del papa Dámaso, hasta que, tras fijar su residencia en Belén de Judea, vivió una vida monástica dedicado a traducir y explicar las Sagradas Escrituras, revelándose como insigne doctor. De modo admirable fue partícipe en muchas necesidades de la Iglesia y, finalmente, llegado a una edad provecta, descansó en la paz del Señor».


San Jerónimo murió en Belén el 30 de septiembre del año 419 ó 420, a los 91 años; su Memoria «es conocida ya en el siglo VIII en Galia, y posteriormente se difunde por todo el Occidente (siglos IX - XI). Celebra al más grande erudito entre los escritores latinos de la antigüedad cristiana, tanto que ya en el ordinario de Inocencio III era saludado con la antífona "O Doctor"».  Jerónimo «fue venerado durante todo el medioevo, convirtiéndose en objeto de la más extravagante iconografía, que lo ha presentado no sólo con vestiduras cardenalicias, sino también con un león amansado, entre fieras pacíficas o entre mujeres tentadoras» (E. Lodi: "Los santos del Calendario Romano").


La imagen de San Jerónimo que vemos hoy está pintada en el techo de la antigua capilla del Carmelo San José ubicada en Humberto I  1352.  Tomé las fotos en mayo de 2017.

Prefacio de la Memoria de hoy en el Rito Ambrosiano:

Nosotros te proclamamos sabio y admirable
porque, haciendo resonar tu palabra,
nos ha revelado tu designio amoroso.

Por tu gracia, 
San Jerónimo penetró tan profundamente 
las Sagradas Escrituras,
que de este tesoro supo dispensar 
la antigua y nueva sabiduría,
incitándonos con su ejemplo a buscar sin fin 
en las páginas sagradas
a Cristo, tu Palabra viva.

28 de septiembre de 2019

Santa María "en sábado"


En esta Memoria sabatina de la Virgen, tan cercana en el almanaque a  la Memoria de Santa Teresita (1° de octubre), traemos a este blog una imagen de la Virgen de la Sonrisa, de la que la santa carmelita era  devota. 


La imagen, así como la oración que la acompaña, se expone en el exterior de la iglesia dedicada a Santa Teresa del Niño Jesús en Buenos Aires, sobre la calle Quirós.

27 de septiembre de 2019

27 de septiembre: San Cono

San Cono nació en el siglo XII en un pequeño pueblo de la provincia de Salerno, Italia, llamado Teggiano. Cono siente despertar desde muy pequeño su vocación de santidad; siendo apenas un niño decide solicitar el ingreso al monasterio benedictino de San Nicolás, pero no es aceptado.  Cono insiste, de incógnito, en otro monasterio de una ciudad más alejada. Sus padres lo siguen y para evitarlos Cono se esconde en un horno de pan, del que sale ileso. Al ver el milagro,  sus padres finalmente aceptan su llamado vocacional. El joven fray Cono lleva una vida de oración y trabajo en las labores más humildes. Cuando no tenía todavía 20 años, muere en la madrugada del 3 de junio de un año de comienzos del siglo XIII.  


El 3 de junio de 2017 mostramos una imagen de San Cono.  En ese día, 3 de junio, aparece el santo en el Martirologio. Pero en la  iglesia porteña dedicada a los Santos Sabino y Bonifacio hay una imagen en la que expresamente se menciona la fecha del 27 de septiembre.



Como sabemos, San Cono es especialmente venerado en el Río de la Plata. En el sitio de la diócesis uruguaya de Florida leemos que «el 27 de setiembre de 1261, los dos pueblos cercanos se disputaban los restos del monje benedictino. Finalmente deciden ponerlo en un carro y dejar que los bueyes decidan el camino. El rumbo fue el pueblo de Teggiano natal y ante la iglesia de su infancia los bueyes se echaron. Quien primero lo reconoció santo fue el pueblo mismo». De esta anécdota parece surgir la fecha del 27 de septiembre.

El culto a San Cono, muy antiguo, fue confirmado en 1871 por el Papa Pío IX, lo que equivale a una canonización. Los emigrantes teggianenses y en general del sur de Italia llevaron su culto a varias regiones del mundo, entre ellas a la Argentina.