20 de enero de 2022
20 de enero: San Sebastián
17 de enero de 2022
17 de enero: San Antonio, abad
15 de enero de 2022
15 de enero: Santa Ita
Hoy la Iglesia -sobre todo en Irlanda- recuerda a Santa Ita, virgen, fundadora del monasterio de Clúain Creedla, en Hibernia.
Del sitio "El Testigo Fiel" tomamos la biografía de Santa Ita, cuya imagen aparece en uno de los numerosos y bellos vitrales de la iglesia dedicada a San Patricio en la localidad bonaerense de Mercedes:
Entre las santas de Irlanda, Santa Ita (llamada también Ida y Mida) ocupa el primer puesto, junto con Santa Brígida. Aunque su biografía está llena de mitos y milagros extravagantes, no hay razón para dudar de la existencia histórica de la santa. Se cuenta que era de familia real, que nació en uno de los baronados de Decies, cerca de Drum, Waterford, y que su primer nombre era Deirdre. Cuando se presentó un noble pretendiente, Ita logró, con la ayuda de los ángeles y después de haber ayunado y orado durante tres días que su padre le permitiese llevar vida de virginidad. Para realizar su propósito, Ita emigró a Hy Conaill, en la región occidental del actual condado de Limerick. En Killeedy reunió una comunidad de doncellas, y allí murió, probablemente el año 570, después de largos años de servicio de Dios y del prójimo. Se cuenta que Ita pasaba al principio tres o cuatro días sin comer, pero que un ángel se le apareció y le aconsejó que mirase más por su salud. Como ella pusiese algunas objeciones, el ángel le dijo que Dios se encargaría de proveer a sus necesidades en el futuro. De ahí en adelante, Ita vivió alimentada por el cielo.
Una piadosa doncella que venía de una larga peregrinación le preguntó un día: «¿Por qué te ama tanto Dios? Te alimenta milagrosamente, te bendice con el don de curar todas las enfermedades y de ver el pasado y el futuro; los ángeles conversan contigo y tu pensamiento está siempre en los divinos misterios». Ita le dio a entender que la práctica de la continua meditación, a la que se había entregado desde la infancia, era la fuente de todo el resto. Los hombres más santos de Irlanda buscaban el consejo de Ita.
Según parece, Ita dirigía una escuela de niños, y el obispo San Erc le confió el cuidado de uno, llamado Brendano, que estaba destinado a ser famoso como abad y misionero. Ita se ocupó de él durante cinco años.
Un día, el niño le preguntó cuáles eran las tres cosas que Dios más amaba. La santa respondió: «La confianza de un corazón puro, la sencillez del espíritu religioso, y la generosidad inspirada por la caridad; éstas son las tres cosas en que Dios se complace más». «¿Y cuáles son las tres cosas que más aborrece?», insistió el niño. A lo que la santa respondió: «El rostro de los que se burlan de sus hermanos, la obstinación en el pecado, y la confianza exagerada en el poder del dinero; éstas son las tres cosas que Dios más aborrece».
(...)
Wikipedia añade el dato de que «su tumba fue objeto de peregrinación durante siglos, pero fue destruida durante las invasiones vikingas del siglo IX. Se reconstruyó después una iglesia románica pero también fue destruida durante la Reforma. Sin embargo, las ruinas siguen siendo motivo de peregrinación y nunca faltan flores sobre la tumba de la santa».
10 de enero de 2022
10 de enero: San Pablo el Ermitaño
«San Pablo había nacido en Egipto, en la baja Tebaida, y había perdido a sus padres cuando tenía catorce años. Se distinguía por su conocimiento del griego y de la cultura egipcia. Era bondadoso, modesto y temeroso de Dios. La cruel persecución de Decio perturbó la paz de la Iglesia el año 250; el demonio trataba no tanto de matar los cuerpos cuanto las almas con sus sutiles artificios. Durante esos peligrosos días, Pablo permaneció oculto en la casa de un amigo; pero al saber que un cuñado suyo, que codiciaba sus propiedades, se aprestaba a denunciarle, huyó al desierto. Allí encontró unas cavernas que, según la tradición, habían sido el taller de los acuñadores de moneda en la época de Cleopatra, reina de Egipto. Escogió por morada una de dichas cavernas, cerca de la cual había una fuente y una palmera. Las hojas de la palmera le proporcionaban el vestido, su fruto el alimento y la fuente le daba el agua. Pablo tenia veintidós años cuando llegó al desierto. Su primer propósito había sido el de gozar de libertad para servir a Dios durante la persecución; pero, habiendo gustado las dulzuras de la contemplación en la soledad, resolvió no volver jamás a la ciudad y olvidar totalmente el mundo. Bastante tenía con saber que el mundo existía y con orar por su conversión. Pablo vivió del fruto de la palmera hasta los cuarenta y tres años. Desde entonces hasta su muerte, fue milagrosamente alimentado, como Elías, por el pan que le traía cada día un cuervo. Ignoramos en qué forma vivió y se ocupó hasta su muerte, ocurrida cuando tenía noventa años; pero Dios se encargó de dar a conocer a su siervo después de su muerte.
A la mañana siguiente, San Pablo anunció a su huésped que se acercaba la hora de su muerte y que Dios le había enviado para que se encargase de darle sepultura: «Ve a traer la túnica que te regaló Atanasio, el obispo de Alejandría -le dijo-, porque quiero que en ella envuelvas mi cadáver». Esto era probablemente un simple pretexto para permanecer solo, en oración, hasta el momento en que Dios le llamara a Sí, y también para mostrar su veneración por Atanasio y la gran estima en que tenía la fe y la comunión de la Iglesia católica, por la que el santo obispo sufría entonces grandes pruebas. San Antonio se sorprendió al oírle mencionar esa túnica, cuya existencia sólo podía conocer por revelación. Cualquiera que haya sido el motivo por el que quería ser enterrado con ella,Ssan Antonio se acomodó a su deseo y partió apresuradamente a su monasterio para traerla. Más tarde confesaba a sus monjes que él no era más que un simple pecador que se decía siervo de Dios, pero que le había sido dado ver a Elías y a Juan Bautista en el desierto. Habiendo tomado la túnica, volvió a toda prisa, temeroso de encontrar a Pablo ya muerto, como sucedió en efecto. Cuando se hallaba todavía en camino, Dios permitió que viera subir al cielo el alma de San Pablo, acompañada de coros de ángeles, profetas y apóstoles. Aunque se alegró por el santo, no pudo dejar de entristecerse por haber perdido un tesoro tan recientemente descubierto. En la cueva encontró el cadáver del santo, arrodillado, con las manos extendidas en cruz. Viéndole en tal posición, creyó que estaba aún vivo y, lleno de gozo, se arrodilló a orar con él. El silencio total de San Pablo le hizo pronto comprender que estaba muerto. Mientras San Antonio se preguntaba cómo podría cavar la tumba, dos leones se acercaron quedamente, como si estuvieran tristes, y abrieron un agujero con sus zarpas. San Antonio depositó ahí el cadáver, cantando los salmos del ritual de la Iglesia en aquel tiempo. Después volvió a su monasterio alabando a Dios, y relató a sus monjes lo que había visto y hecho. Hasta su muerte conservó como un tesoro la vestidura de San Pablo, tejida de hojas de palmera y él mismo la revestía en las grandes festividades. San Pablo murió el año 341 a los ciento trece de su edad y a los noventa de vida eremítica. Se le conoce generalmente con el título de «el primer ermitaño», para distinguirle de los otros santos del mismo nombre. Los ritos copto y armenio le conmemoran en el canon de la misa».
El texto de la biografía lo tomamos de El Testigo Fiel. La imagen de Pablo el Ermitaño se exhibe en el museo anexo a la iglesia de San Francisco Solano, en Santiago del Estero.
6 de enero de 2022
6 de enero: Solemnidad de la Epifanía del Señor
Los magos representados llevan sus dones, tal como lo relata el Evangelio de hoy: «al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra» (Mt 2, 11).
El mensaje de la Epifanía está resaltado por el texto que sostiene el ángel en la parte superior: en la filacteria se lee “Adorabunt eum reges” (Lo adorarán los reyes), cita del salmo 71, 11, que es parte del Salmo Responsorial de la misa de la solemnidad de hoy (Sal 71, 1-2. 7-8. 10-13):
R. ¡Pueblos de la tierra, alaben al Señor!
Concede, Señor, tu justicia al rey
y tu rectitud al descendiente de reyes,
para que gobierne a tu pueblo con justicia
y a tus pobres con rectitud. R.
Que en sus días florezca la justicia
y abunde la paz, mientras dure la luna;
que domine de un mar hasta el otro,
y desde el Río hasta los confines de la tierra. R.
Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo.
Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos;
que todos los reyes le rindan homenaje
y lo sirvan todas las naciones. R.
Porque él librará al pobre que suplica
y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre,
y salvará la vida de los indigentes. R.
3 de enero de 2022
3 de enero: Solemnidad de San José, esposo de la Virgen María
En la Liturgia hispano-mozárabe hoy se celebra actualmente a San José, esposo de Santa María Virgen.
«Las razones por las que el Calendario Hispano-Mozárabe sitúa en esta fecha y época del año esta celebración giran en torno a la vinculación de José al Misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, y es propuesta como una invitación para que los cristianos vivan la Navidad, con un talante receptivo y obediente».
El «Santoral litúrgico hispano-mozárabe» editado por por el Centre de Pastoral Litúrgica en Cuadernos Phase, trae la siguiente referencia a la solemnidad así como la oración que transcribimos más abajo.
«Este varón justo, de la casa de David, habitaba en la villa de Nazaret, en Galilea. Desposado con una joven nazarena llamada María, se vería íntimamente ligado, por elección divina, al misterio de la encarnación del Hijo de Dios, del custodio y padre legal. En los anteriores misales no tenía rango de solemnidad, y se celebraba, como en el rito romano, en marzo».
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| «Custos Virginum ora pro nobis» |
Oración de la Liturgia Hispano-Mozárabe











