17 de febrero de 2024

17 de febrero: Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María

17 de febrero: «Los siete santos fundadores de la Orden de los Siervos de María: Bonfilio, Bartolomé, Juan, Benito, Gerardino, Ricovero y Alejo. Siendo mercaderes en Florencia, se retiraron de común acuerdo al monte Senario para servir a la Santísima Virgen María, fundando una Orden bajo la Regla de san Agustín. Son conmemorados en este día, en el que falleció, ya centenario, el último de ellos, Alejo (1310)».


No tenemos imágenes de los siete santos fundadores, pero sí de una elegante versión del símbolo de los Siervos de María, la orden fundada por ellos en 1233.  En un sitio oficial de la orden se afirma: «Se aprecia claramente la “S”, la “M” y la corona que simboliza a Nuestra Señora de los Dolores con los siete lirios».

Oración Colecta:

Señor, infunde en nosotros el espíritu de amor que llevó a estos santos hermanos a venerar con la mayor devoción a la Madre de Dios, y les impulsó a conducir a tu pueblo al conocimiento y al amor de tu nombre. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

14 de febrero de 2024

Miércoles de Ceniza

«¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado!». Este versículo del salmo 50 -el salmo cuaresmal por excelencia- forma parte de la liturgia de hoy.


Una frase equivalente, «Ab omni peccato libera nos Iesu», se lee en el frente de uno de los confesionarios de la Basílica de Nuestra Señora del Socorro: «De todo pecado, líbranos, Jesús». 

Con esa frase damos comienzo a una nueva Cuaresma.

12 de febrero de 2024

12 de febrero: San Damián

«En África, San Damián, soldado y mártir». Con estas escuetas palabras, la edición anterior del Martirologio Romano hacía referencia al santo que vemos representado en uno de los vitrales de la iglesia castrense. 



En la actual edición del mismo libro, la mención ya no aparece. Nada sabemos acerca de este personaje.

9 de febrero de 2024

9 de febrero: San Marón

Por primera vez en la vida de este blog tenemos la ocasión de celebrar la Memoria de San Marón. Como es lógico, lo haremos con fotos que tomamos en la Catedral maronita de Buenos Aires,  a él dedicada.


Dice hoy el Martirologio: 

«En un monte cercano a Apamea, en Siria, San Marón, eremita, muerto tras una vida de áspera penitencia e intensa piedad. Se fundó después, sobre su sepulcro, un célebre monasterio, en torno al cual fue configurándose la comunidad cristiana a la que dio nombre».


En la liturgia maronita la conmemoración de hoy tiene el grado de Solemnidad. Transcribimos a continuación algunos fragmentos del Huyoso (Oración del Perdón) propio de la liturgia de hoy:

Frumiyyún (Preludio)

Cel: Elevemos la gloria, el honor y las alabanzas al Padre, que llamó a nuestro padre San Marón a una vida ascética de ermitaño; al Hijo, que lo perfeccionó con divinas virtudes; y al Espíritu Santo, que lo hizo partícipe de la vida eterna.

El Bueno, que es digno de gloria y honor en esta festividad y todos los días de nuestra vida, y por todos los siglos.

¡Bienaventurado eres, oh padre nuestro San Marón, porque llegaste a ser una invocación obligada en la boca de los fieles y un ejemplo vivo para el pueblo maronita que lleva tu nombre, y que será reconocido como tal hasta el fin de los tiempos!

Y ahora te pedimos, oh Cristo, esperanza nuestra, por la intercesión de San Marón y con el aroma de este incienso, que con la luz de tu Evangelio nos ilumines en los caminos oscuros de los tiempos; que otorgues el triunfo a tu Iglesia; que conviertas a los que están lejos de ti, y protejas a los que te son cercanos; que extingas las divisiones y las guerras que nos aquejan; que afiances la paz y la tranquilidad entre todos los pueblos; y que concedas el descanso eterno a los fieles difuntos. Y junto con la Virgen María, con nuestro padre San Marón y con todos los santos, te adoremos, te demos gracias y te glorifiquemos a ti, a tu Padre y a tu Espíritu Santo, ahora y por todos los siglos.


Sedro (Cuerpo de la Oración)

Cel: Oh Cristo, nuestro Dios, que te es grato el recuerdo de tus santos, concédenos celebrar dignamente la memoria de nuestro padre San Marón, quien eligió la vida cenobítica y la pureza de espíritu, exclamando y diciendo: 

¡Bienaventurado eres, oh padre nuestro San Marón, porque el Evangelio cayó en tu alma como cae el grano de trigo en tierra buena, y preferiste la pobreza de Cristo a los tesoros del mundo!

¡Bienaventurado eres, oh padre nuestro San Marón, porque en el monte de Qorush peleaste el buen combate y los fieles acudieron ahí de todas partes a buscarte! ¡Cuántos enfermos, por tu oración, recuperaron la salud! ¡Cuántos extraviados encontraron, por tu ejemplo, el buen camino! Y ¡cuántos pecadores, por tu intercesión, se arrepintieron y obtuvieron la salvación! 

7 de febrero de 2024

7 de febrero: Beato Pío IX

Hoy, en su dies natalis, la Iglesia honra al Beato Pío IX, quien, en palabras del Martirologio Romano, «proclamó la verdad de Cristo, a quien estaba íntimamente unido, instituyó muchas sedes episcopales, promovió el culto de la santísima Virgen María y convocó el Concilio Vaticano I».


En el vestíbulo de entrada del colegio salesiano Pío IX hay un busto del pontífice que da nombre a la institución. Lo fotografiamos en septiembre de 2022.

Más detalles de su vida pueden hallarse en la entrada del 7 de febrero de 2020.

Cerramos esta entrada con el fragmento inicial de su célebre Constitución Dogmática Pastor Aeternus:

El eterno Pastor y Obispo de nuestras almas, para hacer perenne la obra salutífera de la Redención, decidió instituir la santa Iglesia, en la cual, como en la casa del Dios vivo, todos los fieles se encontraran unidos en el vínculo de una sola fe y de la caridad. Por eso, antes de ser glorificado, oró al Padre no sólo por los Apóstoles, sino también por todos los que creyeran en Él por la palabra de ellos, para que todos fueran uno, como el Hijo mismo y el Padre son uno. Por eso envió a los Apóstoles, que había escogido del mundo, del mismo modo que él mismo había sido enviado por el Padre; por eso quiso que en su Iglesia estuvieran presentes los Pastores y los Doctores hasta el fin de los tiempos.

5 de febrero de 2024

5 de febrero: Santa Águeda

 

Santa Águeda, cuya Memoria celebramos hoy, es una las más famosas vírgenes y mártires de la antigüedad cristiana. 

En "Todos los Santos", de Repetto Betes, aparece esta biografía:

«Su existencia histórica no admite duda, ni tampoco el hecho de su martirio, ocurrido en Catania el 5 de febrero del 251 durante la persecución de Decio. Su memoria se hizo célebre y se extendió por el mundo cristiano, llegando a Roma, en cuyo canon de la misa fue incluida y donde se le dedicaron iglesias.

Existen actas de dudosa autenticidad, pero en las que los estudiosos creen hallar un fondo de verdad en algunos datos, como que estaba consagrada a Cristo en la virginidad. Lo que más ha impactado de su martirio ha sido que le cortaran los pechos, dato que marca su iconografía». 

Una foto de una adornadísima imagen de Santa Águeda (quizás se trate de un relicario) se exhibe en la iglesia porteña de San Sabino y San Bonifacio.

3 de febrero de 2024

Santa María "en sábado"

Honramos la Memoria sabatina de la Virgen con una imagen que se encuentra en el frente de la iglesia ortodoxa de San Jorge y con un bello himno de San Nectario.



¡Virgen Madre, alégrate!

Señora, oh purísima Doncella, nuestra Reina,

oh Madre del Altísimo, fragante azucena.

¡Más amplia que las nubes! ¡Más brillante que los astros!

¡Esplendorosa más que el sol! ¡Más alta que los cielos!

Los celestiales Ángeles admiran tu pureza.

Los hombres honran con fervor tu virginal belleza.


¡Virgen Madre, alégrate!

Del mundo Reina eres tú, María, Siempre Virgen,

Doncella y Purísima Virgen y santa Madre.

Adorna mi espíritu, oh Novia sin mancilla,

con tu divino júbilo, santísima doncella.

¡Más elevado tu honor, que el de los querubines!

¡Y tu esplendor es mucho más que el de los serafines!


¡Virgen Madre, alégrate!

¡Alégrate, oh cántico dulcísimo y fino,

veneración querúbica, loor de serafines!

¡Alégrate, profunda paz y puerto apacible!

¡Del Verbo, bello tálamo y flor inmarcesible!

¡Vergel feraz bellísimo de vida perdurable!

¡Árbol de vida, alégrate, oh fuente inagotable!


¡Virgen Madre, alégrate!

Te ruego, oh Santísima, suplico me acojas;

oh Reina, te invoco elevando oraciones.

Doncella, cual santísima, sin mancha Virgen Madre,

a ti suplico con fervor, oh templo venerable:

Ampara y líbrame del mal que cruza mi camino;

cual heredero, acéptame en el divino Reino.